Re: Técnicos y Artistas

Alguien dijo:

… he comprobado que entre todos nosotros, eso sí, con matices, hay dos tipos, forma o maneras de preparar un Camino, el tipo «Técnico» y el «Artista». Para que se me entienda, es necesario definir someramente ambas cualidades.

El tipo «Técnico» es aquel peregrino que intenta controlarlo todo o casi todo, tener previsto etapas, kilómetros, lugares a visitar, restaurantes, y todos los etc. etc. que queráis añadir…

Por el contrario, el «Artista», es aquel peregrino que ni prepara etapas, ni tiene idea que querrá hacer en un momento dado, que sale al Camino con un grito por lo «bajinis» como «Que salga el sol por Antequera»…

Bueno, si aceptamos el pulpo como animal de compañía, aceptaremos la calificación de «técnicos» y «artistas». No creo que nadie sea cien por cien uno de los dos, porque nadie planifica todas las etapas, horarios, alojamientos y menús antes de salir. Como tampoco nadie coge la mochila con lo que tiene por casa y cuando se levanta por la mañana decide a que camino ir.

Todos estamos entre los dos extremos, escorando hacia un lado o el otro según las ocasiones. En mi caso soy muy «técnico», por estricto y selectivo, con el material que utilizo, pero improviso en cuanto a las etapas y no me importa desviarme del recorrido «oficial» por las indicaciones de algún paisano. Tampoco me importa tomar la variante más larga si con ello evito algún tramo de carretera o recorriendo un trazado más lógico o más estético. Soy estricto con la previsión de agua pero improviso sobre la marcha con el tema de la comida.

Algo hay que planificar, aunque sea someramente donde vamos a dormir, porque lo de vivaquear «à la belle étoile» es gratificante y está muy bien… las cincuenta primeras veces. Al final, cansa, y el cuerpo no recupera igual que durmiendo en una cama, especialmente en otoño e invierno.

También pienso que uno empieza siendo muy previsor en todo y con todo. Conforme vas cogiendo experiencia y acumulando kilómetros te vas relajando con los preparativos y anticipaciones, por tener más confianza en las propias capacidades para llevar a cabo los recorridos y también conforme mejora la capacidad de improvisar y solucionar imprevistos. La experiencia también conlleva el conocimiento del propio cuerpo, con sus posibilidades y sus limitaciones. Por torpe que uno sea, al final conseguimos aprender algo.

Por cuestiones laborales, familiares, económicas o de salud, no podemos salir todo lo que nos gustaría, por lo que tenemos más tiempo para planificar, que para llevar a cabo nuestros planes. No podemos olvidar que el hecho mismo de planificar un viaje, buscar información en libros, mapas, revistas, Internet, etc. El empaparse de las experiencias de los demás, todo ello representa el cincuenta por ciento de esa aventura, que se completa con el otro cincuenta el día que conseguimos llevarla a cabo.

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